—¿Por qué esa cara, querida hermana? —preguntó Esmeralda, deslizando sus dedos por el borde de porcelana de su taza—. Pareces haber visto a un fantasma.
¿Te gustaría que de la historia hacia algo más romántico o prefieres que profundice en la venganza política ? —¿Por qué esa cara, querida hermana
Su hermana, cuyos ojos reflejaban una mezcla de miedo y confusión, apenas pudo articular palabra. No entendía cómo la mujer que solía humillarse por un poco de afecto ahora emanaba una autoridad que hacía temblar hasta a los guardias imperiales. —¿Por qué esa cara