Para que la casa (y el alma) volviera a elevarse, Carl tuvo que dejar caer los muebles, los recuerdos materiales y, finalmente, la casa misma.
A veces, lo más pesado que cargamos no es una casa con miles de globos, sino las promesas que no pudimos cumplir a tiempo. Carl Fredricksen no volaba hacia las Cataratas del Paraíso para escapar del mundo; volaba para mantener vivo el único mundo que conocía: el que compartió con Ellie. Up: Una aventura de altura
No siempre en los mapas exóticos, sino en los momentos "aburridos" que Ellie atesoró en su libro de aventuras. Para que la casa (y el alma) volviera